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La IA generó un informe técnico y el ingeniero tuvo que rehacerlo por completo

Foto del escritor: PEDRO AUGUSTO ARCANJO COSTA NUNES
PEDRO AUGUSTO ARCANJO COSTA NUNES
hace 6 días
4 min de lectura

La inteligencia artificial puede elaborar un informe técnico en pocos minutos, pero el problema aparece cuando el documento parece correcto y, sin embargo, contiene información que no se corresponde con la realidad del proyecto.


En un debate entre profesionales de la ingeniería civil se compartieron casos de documentos elaborados con IA que tuvieron que rehacerse porque contenían información incorrecta. En otro testimonio, una evaluación de impacto combinaba referencias normativas europeas y norteamericanas sin aplicar un criterio adecuado para determinar cuáles correspondían.


Estos casos ponen de manifiesto un riesgo que merece atención: un texto bien redactado puede transmitir una seguridad que su contenido no justifica. Y, en ingeniería, un error documental puede ir más allá del papel y llegar a afectar a la ejecución de la obra.


El problema no es solo el error, sino que parezca correcto


Un informe técnico puede presentar una estructura ordenada, un lenguaje adecuado y conclusiones aparentemente coherentes y, aun así, partir de una premisa incorrecta, utilizar una referencia inadecuada o pasar por alto una condición específica del proyecto.

La dificultad es que estos errores no siempre resultan evidentes en una primera lectura. A diferencia de una información claramente absurda, una respuesta verosímil puede pasar desapercibida, sobre todo cuando quien revisa el documento no comprueba el origen de cada criterio utilizado.


Aquí es donde el uso de la IA exige precaución. La herramienta puede ayudar a organizar información, resumir documentos y preparar una primera versión de un informe, pero una presentación bien redactada no demuestra que el contenido sea técnicamente correcto.


En ingeniería, el contexto cambia la respuesta


Una referencia normativa no puede elegirse únicamente porque parezca relacionada con el tema. Es necesario comprobar su aplicabilidad, la versión utilizada, los requisitos contractuales y las condiciones específicas del proyecto.


Lo mismo ocurre con los cálculos, las especificaciones y los procedimientos de ejecución. Una respuesta puede parecer adecuada en términos generales y, aun así, no cumplir los requisitos de una obra concreta, de un equipo determinado o de una fase específica de ejecución.


Por eso, cuando se utiliza la IA para elaborar o revisar documentos técnicos, no basta con comprobar que el texto está bien redactado. Hay que verificar las fuentes, las hipótesis de partida, los criterios adoptados y la coherencia de las conclusiones con la información real del proyecto.


Si se omite alguno de estos pasos, la herramienta puede acelerar la elaboración del documento sin garantizar que sea técnicamente correcto.


El mayor riesgo aparece cuando el documento se incorpora al trabajo diario en obra



Un error en un informe no tiene por qué quedarse en la documentación. Según su contenido y el uso que se haga de él, una información incorrecta puede influir en una especificación, una inspección, una decisión de ingeniería o la autorización para iniciar una actividad.


Imaginemos un procedimiento elaborado a partir de una referencia que no resulta aplicable al caso analizado. Si esa información se incorpora a la documentación del proyecto y se utiliza sin comprobarla debidamente, el equipo de obra puede trabajar con un criterio inadecuado sin detectar el origen del problema.


Este es el punto más delicado: un error generado por la IA puede incorporarse a la rutina de trabajo como si la información ya hubiera sido verificada. Cuando esto sucede, resulta más difícil identificar el origen del fallo, especialmente si no existe trazabilidad de las fuentes consultadas y de las revisiones realizadas.


El tiempo ahorrado al elaborar el documento puede acabar empleándose en comprobarlo y corregirlo o, en situaciones más graves, en revisar decisiones tomadas a partir de esa información.


La revisión técnica debe ir más allá de la lectura


Utilizar IA en ingeniería no implica necesariamente renunciar a la calidad ni a la responsabilidad profesional. El riesgo está en tratar la respuesta generada como si ya hubiera pasado por una revisión técnica.


Antes de incorporar ese contenido a un documento oficial, es necesario comprobar varios aspectos:

  • Fuentes: ¿Existen las referencias citadas y respaldan la información presentada?

  • Criterios técnicos: ¿Son aplicables las normas, especificaciones e hipótesis a la situación analizada?

  • Contexto del proyecto: ¿La respuesta tiene en cuenta las condiciones reales de la obra y la documentación vigente?

  • Trazabilidad: ¿Es posible identificar el origen de la información y las comprobaciones realizadas?

  • Aprobación: ¿El profesional responsable ha revisado el contenido antes de utilizarlo o aprobarlo?


Estas comprobaciones no son un trámite adicional. Son lo que permite distinguir un material elaborado con ayuda de la IA de un documento técnicamente validado.


La herramienta puede ayudar, pero la responsabilidad sigue ahí


La inteligencia artificial tiene cabida en la ingeniería, especialmente en tareas relacionadas con la organización de información, el análisis documental y el apoyo a la toma de decisiones. Sin embargo, su uso debe respetar las limitaciones de la herramienta y las exigencias de cada actividad.


Los casos de documentos que tuvieron que rehacerse no demuestran que la IA sea incapaz de contribuir al trabajo técnico. Demuestran que confiar en la apariencia de una respuesta sin verificar su contenido puede introducir errores precisamente allí donde se exige precisión.


En construcción, la información solo tiene valor cuando se corresponde con las condiciones reales del proyecto y puede respaldar la decisión para la que se va a utilizar.


La cuestión, por tanto, no es solo si la IA puede elaborar un informe en pocos minutos. Es si la información que contiene se ha verificado antes de que alguien la utilice para tomar una decisión de ingeniería.

 
 
 

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